Hijos de Eva

28/1/2005

La chica de la cabina

Filed under: — Quintanar @ 9:13 pm

Acababa de llegar a la ciudad y ya se encontraba perdido en una de tantas calles con su humilde bolso de viaje en la mano. Había llegado demasiado tarde como para poder cambiar algo de dinero y llamar por teléfono, así que intento pedir un euro a un transeúnte.

-Perdone, ¿puede dar euro para teléfono?, yo acabo de llegar a ciudad y…

Su español quebrado no inspiro confianza al hombre de la gabardina que ni siquiera respondió y paso de largo a pesar de su intento de retenerlo por un brazo.

* * *

Menuda gentuza -pensó- cada vez hay más de estos por la calle, acabaran echándonos de nuestra propia ciudad. Aunque no le había quedado muy claro si había sido un intento de atraco o una petición por necesidad, había ignorado a aquel hombre por costumbre: nunca se paraba con gente de ese tipo.

Poco después llegaba a uno de los bares del barrio, donde solía ir a ver el fútbol. Era uno de esos locales antiguos con barra metálica, azulejos y parroquianos leales. Se sentó en la barra y pidió una cerveza. Mientras le servían se puso a conversar con el propietario, le conocía desde hacía años: -pues ya ves Paco, a cabo de cruzarme con un polaco que quería robarme- el anécdota devino rápidamente en hazaña. El dueño, divertido por la historia acabó por invitarle –déjalo esta la paga la casa, de recompensa por enfrentarte a los delincuentes de la ciudad-

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