Hijos de Eva

3/7/2005

Aquí no sirve ni muere nadie

Filed under: — Quintanar @ 7:56 pm

Seguimos actualizándonos, pardiez. En la academia de suboficiales de Lérida, Defensa –el nombre empieza a parecer un chiste– ha retirado la inscripción «A España servir hasta morir». La decisión se tomó por presiones de vecinos y políticos locales, que pedían la desaparición de un mensaje que consideraban «una vergonzosa agresión al paisaje, al buen gusto y a la libertad». Y bueno. Lo del paisaje y el buen gusto podría ser; pero la agresión a la libertad no termino de verla del todo. Mi libertad, por lo menos, no se ve agredida porque los suboficiales del Ejército sirvan a España hasta morir, en Lérida o en donde sea. Más bien al contrario. A mí, la verdad, que en un ejército voluntario, como el de ahora, haya individuos e individuas dispuestos a dejarse escabechar por España, siempre y cuando sea en condiciones normales de milicia y no en vuelos chárter de segunda mano para ahorrarle cuatro duros al ministerio, me parece estupendo. Alguien tendrá que hacerlo llegado el caso, digo yo. Y además lo llevan incluido en el oficio y en la mierda de sueldo que cobran. De modo que si a alguien le parece mal, sólo veo una explicación: ese alguien cree que no hace falta que nadie muera por España.

Dejemos las cosas claras. En este país ruin e insolidario, y en lo que a mí se refiere, las banderitas e himnos nacionales, regionales y locales, los villancicos navideños, las salves marineras y rocieras, las jotas a la Pilarica o a San Apapucio, los pasos de Semana Santa y la ola en los estadios cuando juega la selección tal o la cual, se los pueden guardar algunos donde les alivien. Cuando políticos, generales, obispos, financieros y presidentes futboleros, entre otros, agitan desaforadamente trapos, crucifijos, folklore, camisetas o lo que sea, en vez de heroísmo, patrias, dignidades, espiritualidades, tradiciones y cosas así, lo que yo veo es a millones de infelices manipulados desde hace siglos por aquellos que diseñan las banderas y los símbolos, utilizándolos para llevarse al personal a la cama. Lo que no es incompatible –acabo de escribir una novela sobre eso– con la ternura y respeto que siento por los desgraciados que lucharon, sufrieron y palmaron por una fe, por un deber o porque no tenían más remedio. Pero entre quienes se benefician de ello, no veo distinción entre derechas, izquierdas, nacionalistas o mediopensionistas. En sus manos pecadoras, tan sucia es la bandera que agitan como la ausencia de la que niegan. Bicolor, tricolor, multicolor, technicolor o cinemascope. Lo mismo si la izan que si la descuartizan.

Respecto a lo que decía antes, me explico más. Quienes crean que en un país normal, con fronteras y política exterior, los ejércitos resultan innecesarios, son unos pardillos. Esa murga sería preciosa en un mundo ideal, pero nada tiene que ver con éste. Ciertos cantamañanas olvidan, o ignoran, que quienes en 1936 vertebraron la defensa antifranquista, tonterías populacheras aparte, fueron los organizadísimos comunistas y los militares profesionales leales a la República. En cuanto al presente de indicativo, la razón de que Estados Unidos, nos cuaje o no, sea árbitro del mundo no se basa sólo en su potencia económica, sino en su carísima y eficaz máquina militar sin complejos. Europa es un ratoncillo en ese terreno, y España la colita cochambrosa de ese ratón. Pregúntenselo a Javier Solana, el míster Pesc del circo Price, cuando va a Israel y esa mala bestia de Sharon se le descojona en la cara. O a nuestro genio de la blitzkrieg diplomática y el buen rollito, el ministro Moratinos, la próxima vez que los ingleses le metan la Royal Navy en el estanque del Retiro. El pacifismo y el antiamericanismo rinden en titulares de prensa; pero la falta de fuerzas armadas propias significa que, si algo se va al carajo, habrá que pedir ayuda a los Estados Unidos, como en las guerras mundiales, Bosnia, Kosovo y demás. Siempre y cuando Estados Unidos no esté con el otro bando. Lo ideal, claro, es acabar de una vez con las armas y las guerras y besarnos todos en la boca dialogante, muá, muá, slurp. Pero esa película hace tiempo que la quitaron de los cines.

Aunque, volviendo a lo de la academia de Lérida, cabe una segunda posibilidad: que aparte de quien cree innecesario que exista gente capaz de sacrificarse por España, haya a quien le conviene que nadie la defienda si la maltratan o descuartizan. En el primer caso nos las veríamos con un ingenuo, o un imbécil. En el otro caso, con un relamido hijo de la gran puta.

[Arturo Pérez-Reverte, El Semanal, 16 de Enero de 2005]

Tenemos 8 comentarios para “Aquí no sirve ni muere nadie”

  1. Pakito:

    «A España servir hasta morir»
    Esta frase constituye un vestigio panfletero de la dictadura de Paquito franco, una época en que por desgracia la libertad no abundaba demasiado.

    Ademas… no te parecen un poco extremista y de mal gusto esta frase? A mi sí.

  2. Quintanar:

    Puntualicemos una cosa. Publico artículos de Pérez Reverte que me parecen interesantes, lo cual no quiere decir que suscriba totalmente todo lo que él firma.

    Coincido contigo. El patriotismo ese cañí, de lema, paso de Semana Santa y romería tampoco me hace ninguna ilusión. Y expresiones como «Todo por la patria», por ejemplo, siempre me ha dado la sensación de que anteponen una idea abstracta antes que a las personas. En otras palabras, que era más importante España que los españoles.

    Coincido plenamente con Reverte en el segundo párrafo del artículo. Todo depende de lo que entengamos por patriotismo, ciudadanía y civismo. Las banderas no son más que trapos de colores.

  3. Gabriel Syme:

    Uhm… tengo la impresión de que no comprende la postura de don Arturo… «Pakito»…

  4. Quintanar:

    «…un mensaje que consideraban «una vergonzosa agresión al paisaje, al buen gusto y a la libertad». Y bueno. Lo del paisaje y el buen gusto podría ser; pero la agresión a la libertad no termino de verla del todo…»

    Ahí lo dice todo Reverte.

  5. proof:

    Creo que Pérez-Reverte tiene razón, no atenta contra la libertad de nadie el «A España servir hasta morir»; que cada uno se suicide por lo que quiera y cuando quiera. Otra cosa sería «A España servir hasta matar». Ahí ya tendría yo mis dudas.

  6. Sargento Moderno:

    La noche del jueves el lema «A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR» fue colocado de nuevo en el monte Constampla esta vez con rollos de mantel de papel. El viernes a las 08:15 h. ya las habían retirado de nuevo. Hay que ver que rapido se hacen las cosas cuando se quiere.

    Lo que está escrito en el corazón, nadie puede borrarlo.

    Componente de la XXX Promoción de Suboficiales del E.T.

  7. Eduardo:

    Que en medio de la deriva secesionista, el ministro de Defensa decida quitar ese lema a instancias del catalanismo antiespañol, demuestra varias cosas. La primera que el patriotismo de Jose Bono es solo patrioterismo demagogico. La segunda que desde el Poder no se quiere que el Ejercito Español sirva a España, ni que «nuestros» soldados esten dispuestos a morir por defendernos. La tercera que el Gobierno de España esta en manos de los enemigos de España. La cuarta que el Jefe del Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas incumple irresponsablemente con el unico deber que justifica y da sentido a su cargo y posición. La quinta que estamos ante un Gobierno deslegitimado ante el cual los españoles debemos rebelarnos

  8. Quintanar:

    Bueno, Eduardo, cuidado con esa lógica silogística, que llega a ser un poco exagerada esa ristra de incontestables hechos demostrados por la retirada del lema en cuestión.

    Empezaría diciéndote que no hace falta irse a Cataluña o el País Vasco para encontrar a mucha gente que también quitaría ese cartel. No lo atribuiría exclusivamente a nacionalismos ni independentismos. Diría que tiene mucho más peso, lo que precisamente dijo Pakito en su primer comentario, los vestigios de la dictadura.

    Primero. Estuve recientemente en una conferencia de José Bono. No defendería que su patriotismo sea demagógico. Más bien su postura es bastante moderada, en estos tiempos de polarización ideológica no sólo en nuestro país. El discurso del Ministro de Defensa giró en torno a la oposición a todo fanatismo, de cualquier sentimiento irracional por una bandera, un lema o una idea. Perfectamente podría no estar a favor de semejantes lemas, siendo un gran patriota. Análogamente, no sé, la Constitución Española me parece un documento esencial, y no por ello defiendo en tu totalidad todos y cada uno de los artículos.

    Segundo. «El Poder» es un concepto muy abstracto, todo sea dicho. Y diría que nuestras Fuerzas Armadas cumplen sus cometido a la perfección. Otra cosa es que debatiéramos sobre la legimitidad o idoneidad de las misiones desempeñadas por las FFAA en los últimos años, o sobre si merece la pena semejante gasto militar. Como profesionales, su labor es intachable. Y no uses comillas para «nuestros». Nuestros soldados. Fuerzas Armadas Españolas.

    Tercero. Demasiadas cosas supuestamente demostradas por la retirada de un lema. El actual gobierno necesita los apoyos de otros partidos, léase IU o ERC para gobernar, pues no alcanza la mayoría absoluta. De ahí a insinuar que bajo la Moncloa hay un cuartel general secreto donde Rovira e Ibarretxe dan instrucciones precisas a su acólito Zapatero sobre cómo debe destruir la nación, hay un trecho.

    Cuarto. Supongo que haces alusión al Rey. ¿Cuándo ha incumplido irresponsablemente su deber? La única situación donde debía actuar, y así lo hizo, fue el 23-F. La figura del Rey no puede, ni debe intervenir en política. No podía salir a corregir al ex-presidente Aznar con un «no vamos a mandar tropas a Irak» o al Ministro de Defensa con un «vuelvan a poner ese lema». No puede interferir en la política, por más que en países cercanos, personajes como Mohamed VI de Marruecos sean la versión contemporánea del absolutismo.

    Quinto. Cuidado al hablar de «los españoles». Resulta curioso cómo todos los partidos se consideran siempre voceros de la abrumadora mayoría de los ciudadanos. No sé a qué te refieres por rebelión. Espero que sean manifestaciones, recogidas de firmas y todo proceso totalmente lícito. Asaltos a lo Bastilla al Congreso de los Diputados por parte de manifestantes en contra de la Guerra de Irak o supuestas objeciones de conciencia por parte de funcionarios están de más.

    Tranquilidad y moderación, damas y caballeros.

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