Hijos de Eva

29/8/2005

Basura espacial en la estepa de Kazajstán

Filed under: — Quintanar @ 11:42 pm

Fragmento de un cohete (Jonas Bendiksen)

El milagro del satélite Sputnik, el sueño del vuelo espacial de Yuri Gagarin y la pesadilla del primer misil intercontinental de la historia tienen algo en común: Baikonur. En esta pequeña ciudad de Kazajstán, que vive de la aventura de las estrellas, se encuentra el cosmódromo más viejo y más grande del mundo. El jueves cumplió cincuenta años. En este medio siglo, Baikonur ha llenado de éxitos el espacio y de basura la estepa.

En realidad Baikonur no está en Baikonur. Cosas de la Guerra Fría. En la década de los 50, la URSS buscó un sitio donde emplazar una base militar secreta para desarrollar sus misiles de largo alcance. Había tres condiciones principales: que los alrededores estuviesen poco poblados, que lloviese poco y que pasase una línea de ferrocarril por allí cerca. Este lugar se encontró en Kazajstán, al sur de la meseta de Betlak-Dala (literalmente: la “Estepa hambrienta”).

Con el lanzamiento del Sputnik, el Gobierno soviético decidió darle un nombre más presentable al “Polígono 5 del Ministerio de Defensa”. Pero los servicios secretos no querían dar demasiadas pistas al enemigo y se bautizó a la base como Baikonur: el nombre de un pequeño poblado minero de Kazajstán que queda a 350 kilómetros de distancia del cosmódromo. El truco fue inútil. Estados Unidos ya sabía dónde estaba la base gracias a los vuelos de los aviones espía U-2.

Tras el fin de la URSS, Kazajstán se independizó. Pero Rusia ha continuado usando las instalaciones en régimen de alquiler. El último acuerdo está en vigor hasta el año 2050. El cosmódromo dispone de nueve lanzaderas, quince rampas de lanzamiento y diez edificios para labores operativas y de seguridad. La ciudad que rodea estas instalaciones tiene dos aeropuertos y está habitada por 70.000 personas. Desde Baikonur, Rusia realiza hoy el 70% de los lanzamientos de su programa espacial y hasta el 80% de los contratos para situar en órbita satélites de otros países.

Baikonur es también la cuna y el único nido del cohete Protón, un diseño de los 60 que hoy sigue siendo uno de los lanzadores de satélites más fiables y baratos del mundo. Es el cohete ruso de mayor capacidad de los que están en funcionamiento.

Sin embargo, Rusia está invirtiendo en la expansión de su propio cosmódromo, el de Plesetsk, al norte de Moscú. Esta base también fue construida durante la Guerra Fría, pero sus instalaciones eran menores que las de Baikonur debido a su peor situación. Cuanto más cerca del Ecuador, más sencillos son los lanzamientos espaciales. Hace tres años, el Gobierno ruso decidió trasladar parte de su programa espacial militar hasta Plesetsk, lo que provocó que Baikonur perdiese trabajo. Sus habitantes no son los únicos que lamentan el cambio. Aunque otros se alegran.

Chatarreros espaciales:

La gran mayoría de las bases de lanzamiento de satélites del mundo –como Cabo Cañaveral en Estados Unidos o la base de Kurú que usa la Agencia Espacial Europea en la Guayana Francesa–, están junto al mar. La razón es simple: un cohete, al despegar, va desprendiéndose de etapas de combustible que después se desploman sobre la Tierra. No sería educado dejar caer varias toneladas de metal ardiendo sobre la casa de alguien.

En la Unión Soviética de Stalin no eran tan cuidadosos.

Baikonur está en medio de un desierto. Kazajstán, en total, sólo cuenta con una densidad de población de 6 personas por kilómetro cuadrado de media. Vive poca gente, pero hay personas en estas zonas que, cada vez que se lanza un cohete, temen que algún fragmento acabe desplomándose sobre el tejado de sus casas.

El fotógrafo noruego Jonas Bendiksen ha visitado esta zona que, desde que se recortó el número de lanzamientos espaciales, vive por fin algo más tranquila. El resultado de su trabajo es este espectacular fotorreportaje.

Aunque el riesgo de que un Protón se desplome desde el cielo sobre su cabeza es hoy menor, también ha disminuido el negocio de los numerosos chatarreros que habían convertido el reciclaje de estas piezas en su forma de vida. Nunca llueven trozos de cohete al gusto de todos.

[Extraído de Informaticos Telecinco, vía Escolar]

Tenemos un comentario para “Basura espacial en la estepa de Kazajstán”

  1. gabriela:

    ta muy weno chao

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