Hijos de Eva

23/4/2005

Constantes vitales

Filed under: — Quintanar @ 9:03 pm

Terry Schiavo

Desde hace mucho tiempo hay algo que me produce perplejidad y que -me temo- será ya una paradoja constante en lo que me resta. Reconozco mi incapacidad para comprender por qué los que se autoproclaman defensores de la vida sólo le prestan atención cuando está en mero estado embrionario o en fase terminal, es decir, por qué toman en consideración la vida cuando todavía no lo es o cuando está dejando de serlo y no la valoran cuando se encuentra en su plenitud.

Hago esta reflexión porque en el último año -cada vez con más virulencia- somos testigos de diversos episodios: «Mar adentro», la muerte de Terri Schiavo, el servicio de urgencias de Leganés… y en todos ellos coincide que los acérrimos paladines de la vida, quienes hacen solemnes pronunciamientos y emotivas vigilias a favor de preservar el estado vegetal de una mujer en coma o lanzan una campaña de descrédito contra un médico demasiado humanitario, no han manifestado excesiva atención a declaraciones de guerra, masacres de civiles y otros acontecimientos que suponen una auténtica bofetada contra la vida y contra sus expresiones más evidentes.

No hay mayor incongruencia que escamotearle la vida a quien se aferra a ella con toda su alma y defender con uñas y dientes la vida de lo que todavía no es siquiera un proyecto humano, para terminar condenando a la vida a quien ya ha expresado su deseo de ponerle punto final. ¿Qué extraño concepto de vida es ese?. ¿Como un castigo?. Tal vez, porque coincide que aquellos que denuncian las prácticas de sedación, es decir, la posibilidad de mitigar el dolor, suelen ser muy comprensivos con la tortura. Curioso paralelismo.

Yo creo que sería muy de agradecer que los que se autodefinen como pro-vida (promotores de la vida, imagino) estuvieran en primera línea defendiendo un barrio iraquí y bloqueando el acceso a una cámara de gas. Eso sería un coherente posicionamiento ético (o moral, si alguien prefiere llamarlo así). Pero no es lo habitual. Es mucho más frecuente que un consejero de Sanidad como el señor Lamela lance toda su batería de principios sobre un supuesto caso de eutanasia, mientras pertenece a un partido que aplaude la guerra sin pestañear. Lamela y otros consideran inmoral evitar el sufrimiento a un moribundo, pero son incondicionales de una forma masiva de eutanasia, conocida como guerra y aplicada con el siguiente argumento subliminal: «pobrecitos, no disfrutan de nuestra democracia, así que su vida vale un carajo».

En la interminable lista de ofensas a la vida de las que estamos siendo testigos, capítulos como Guantánamo, Ruanda, Chechenia, Ciudad Juárez, Bagdad… tendrían un lugar muy destacado. Leganés, no creo.

[Extraído de LibreXpresion]

Tenemos un comentario para “Constantes vitales”

  1. 1234567890:

    Aro, aro, mar a dentro ha tenio su exitaso porque el dire ha sabio trasmitir el profundo vitalismo de un hombre que decide morir. Por eso la peli es en verdad un alegato a la vida.
    Como decía «Amanece que no es poco»: «La muerte es la única patria del hombre»

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