Hijos de Eva

24/5/2005

Isaac Asimov

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– Ciencia ficción:

De entre sus obras de ciencia ficción, las más conocidas pertenecen al Ciclo de Trantor o la serie de las Fundaciones. La trilogía original (Fundación, Fundación e imperio y Segunda Fundación) recibió el premio Hugo a la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos. Posteriormente, se escribió Los límites de la Fundación y Fundación y Tierra, que siguen con los acontecimientos de Segunda Fundación. En Fundación y Tierra, Asimov enlaza la serie de las Fundación con las novelas de robots al introducir a uno de sus más conocidos personajes: R. Daneel Olivaw. Sus novelas de robots destacan por ser del tipo policiaco, por lo cual Asimov se considera un pionero en la ciencia ficción policiaca. En las novelas de robots (Las cavernas de Acero, El sol desnudo, Los robots del amanecer, Robots e imperio) Asimov crea a otro de sus grandes personajes: Elijah Baley. En Preludio a la Fundación y Hacia la Fundación, Asimov nos narra los orígenes de la psicohistoria, máxima creación de Hari Seldon. Estas novelas sirven también de nexo entre las novelas de robot y las de la Fundación, al presentar el encuentro de Hari Seldon con Daneel.

La obra de Asimov no es ajena al humor; en la revista Astounding Science Fiction se publicó, en 1948, un artículo pseudocientífico y humorístico titulado Las asombrosas propiedades endocrónicas de la tiotimolina resublimada, cuyo tema era una sustancia que se disuelve exactamente 1.2 segundos antes de que se le agregue agua.

También destacaron sus antologías de ciencia ficción, especialmente la serie «La edad de oro», en la que recorría gran parte de la historia de la ciencia ficción a través de relatos de otros autores.

– Divulgación histórica:

A partir de 1965 y hasta mediados de los setenta, Asimov compagina la creación literaria de ficción con la divulgación histórica a través de varios libros que comprenden las mas importantes civilizaciones y periodos históricos. Como por ejemplo la Egipcia, Griega y Romana, pasando por la Edad Media, el descubrimiento del Nuevo Mundo y la formación de Estados Unidos. El autor trata de atraer al gran público al conocimiento de la historia a través de una narración amena y sencilla. Se trata principalmente de historia político/militar.

Esta serie de obras ha sido común e informalmente llamada : Historia Universal Asimov y está compuesta por 14 volúmenes [consultar listado] con mapas y cronología incluidas en cada uno de ellos.

– Otros:

Asimov también escribió historias de misterio («El negociante de muerte», «Asesinato en la convención», «Cuentos de los viudos negros») y fantásticas («Azazel»).

Hacia el fin de su vida Asimov publicó una serie de recopilaciones de limericks (clase popular de poemas humorísticos de cinco líneas), siendo la mayoría su propia obra, comenzando con «Versos humorísticos lascivos» (1975). «Versos: Demasiado bruto», cuyo título muestra su amor a los juegos de palabras (el traductor casi logró traducirlo), contiene 144 limericks de Asimov y un número igual del poeta John Ciardi. «Tesoros del humor de Asimov» es a la vez un libro de chistes y un tratado sobre su teoría de humor. Según Asimov, el elemento más esencial del humor es un cambio súbito de punto de vista que de repente mueve el foco desde lo importante a lo trivial, o desde lo sublime a lo ridículo.

Asimov publicó su autobiografía en dos tomos: «En la memoria todavía verde» (1979) y «En la alegría todavía sentida» (1980). Una tercera autobiografía, «I. Asimov: Memorias», se publicó en 1994. El epílogo lo escribió su viuda, Janet Asimov, poco después de la muerte de Isaac. «Ha sido una buena vida» (2002), redactada por Janet, es una versión resumida de las tres autobiografías.

– Temática literaria:

Gran parte de la ficción de Asimov se basa en el tema del paternalismo. Su primera historia de robots, «Robbie», cuenta la historia de una niñera robótica. A medida que los robots se hacen más sofisticados, sus intervenciones son más sutiles. En «Evidencia», un robot camuflado como humano consigue un cargo electo. En «El Conflicto Evitable», los robots quitan el protagonismo a la humanidad, actuando como niñeras de toda la especie.

Posteriormente, en «Robots e Imperio», un robot desarrolla lo que se llama la «Ley Cero de la robótica», que establece que «un robot no puede dañar a la humanidad ni, por inacción, permitir que ésta se ponga en peligro». También decide que la presencia robótica está sofocando la libertad de la humanidad, por lo que la mejor linea de acción es la desaparición por sí mismos de los robots. Una historia que no es de robots, «El Fin de la Eternidad», muestra un conflicto similar y una misma resolución.

En la serie de la Fundación, que originalmente no tenía robots, un científico diseña un plan semi-secreto para crear una sociedad perfecta en el transcurso de 1.000 años. Esta serie tiene su propia versión de los guardianes de la República de Platón en el libro «Segunda Fundación», que perfeccionan y protegen el plan. Cuando Asimov termina de escribir la serie en los años cincuenta, la Segunda Fundación eran presentados como los protectores de la humanidad. Cuando en los años ochenta revisita la serie, le da un tono aún más explícito al tema paternalista.

En «Los Límites de la Fundación» introduce el planeta «Gaia», obviamente basándose en la hipótesis Gaia. Todo animal, planta y mineral de Gaia participan de una conciencia común, formando una super-mente que trabaja conjuntamente para el bien común. En «Fundación y Tierra», el protagonista debe decidir si permite o no el desarrollo de «Galaxia», una mayor versión de Gaia que abarca toda la galaxia.

«Fundación y Tierra» introduce a los robots en el universo de la Fundación. Dos de las últimas novelas de Asimov, «Preludio a la Fundación» y «Hacia la Fundación», exploran su comportamiento con mayor detalle. Los robots se revelan como ocultos benefactores de la humanidad.

Otro tema frecuente, tal vez el revés del paternalismo, es la opresión social. «Las corrientes del espacio» toma lugar en un planeta donde crece un fibro-vegetal único, y a los campesinos los explotan los aristócratas de un planeta cercano. El héroe de «En la arena estelar» ayuda a un planeta que es oprimido por un arrogante imperio interplanetario, los tyranni.

Las víctimas de la opresión son muchas veces la gente de la Tierra (a diferencia de colonos en el espacio) o los robots. En «El hombre del Bicentenario» un robot lucha contra el prejuicio para hacerse aceptar como humano. En «Bóvedas de acero», la gente de la Tierra siente antipatía hacia los ricos «espaciales» de otros planetas y trata a los robots (asociados con los espaciales) de una forma semejante a la de los norteamericanos blancos trataban a los negros a principios del siglo XX, por ejemplo, dirigiéndose a ellos como muchacho. «El guijarro en el cielo» muestra una situación parecida: el Imperio Galáctico gobierna la Tierra y su gente usa términos tales como Miserable terrícola (Earthie-squaw), pero la Tierra es una dictadura teocrática que impone la eutanasia a todos a la edad de sesenta años. Los héroes son Bel Arvardan, hidalgo galáctico que tiene que superar sus prejuicios y Joseph Schwartz, un sesentón norteamericano del siglo XX que había emigrado desde Europa, donde su pueblo fue perseguido (es bien posible que fuera judío), y se encuentra transportado en el tiempo hasta la época de Arvardan. Tiene que decidir si ayuda a una sociedad oprimida que no lo considera apto para seguir viviendo.

Aun otro tema frecuente de Asimov es el pensamiento racional. Inventó la novela policíaca de ciencia ficción con «Bóvedas de acero» (1954) y los cuentos en «Misterios de Asimov», en la gran mayoría juega limpio con el lector introduciendo temprano toda ciencia y tecnología involucrada en la resolución de la trama. Más tarde produjo obras de ficción policíaca, incluyendo la novela «Asesinato en la convención» y los «cuentos de los Viudos Negros», en los que siguió la misma regla. Frecuentemente en toda su ficción, las escenas importantes son esencialmente debates, siendo el ganador el lado más racional, el más humanitario, o simplemente el más persuasivo.

– Críticas a su obra:

Las principales críticas a la obra temprana de Asimov giraban en torno a que no abordaba temas de la sexualidad de sus personajes y que tampoco incluía criaturas extraterrestres, lo que a los ojos de algunos lectores dotaba a sus libros de cierta frialdad y cientifismo difícil de asimilar. Sin embargo, en sus obras más tardías intentó compensar estas críticas introduciendo este tema. La novela Los propios dioses (The Gods Themselves), escrita en 1972 y ganadora de los premios Hugo y Nébula, parece que fue escrita como una respuesta a estas críticas. En ella trata ampliamente ambas temáticas. Asimov se mostró especialmente satisfecho de esta obra y a la parte central de la novela la consideró lo mejor de sus escritos.

La razón para no incluir extraterrestres en sus obras la explica el propio Asimov en uno de sus libros. En una de sus primeras historias, Homo Sol, la civilización humana entra en contacto con la Federación, compuesta por seres humanoides, que no son humanos. Obviamente los humanos, aunque más atrasados en lo tecnológico cuentan con un gran potencial de expansión y aprendizaje. Esto pareció agradar bastante a John W. Campbell (editor de Asimov y escritor anterior a la edad de oro). Sin embargo, para Campbell humano significaba, por defecto, occidental del norte de Europa. Este enfoque no fue del agrado de Asimov (de origen judío) y para evitar este tipo de conflictos, decidió crear galaxias únicamente humanas, en las que no se hace referencia ninguna a razas.

Otros criticaban la falta de personajes fuertes femeninos en sus obras iniciales. Asimov se excusó aduciendo su falta de experiencia inicial como escritor prácticamente juvenil. Sin embargo, a medida que avanza en su obra, los personajes femeninos ganan importancia, como Bliss en Fundación y Tierra o Gladia Solaria en Los robots del amanecer.

[De Wikipedia, la enciclopedia libre]

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