Hijos de Eva

15/3/2005

Jean Henri Dunant

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Jean Henri Dunant (Ginebra, 8 de mayo de 1828 – Heiden, Apenzell, 30 de octubre de 1910). Filántropo suizo, fundador de la Cruz Roja Internacional.

Fue el primero de cinco hijos de una rica y considerada familia de Ginebra. En 1853 comenzó a trabajar en un banco de la ciudad, estando convencido de que tenía el deber religioso de usar su capacidad para triunfar en los negocios y poder así usar ese talento y riqueza en favor de los más necesitados.

Militó en su juventud en movimientos cristianos. En 1855 propició la fundación de una Asociación Mundial de la Alianza Universal de las Uniones Cristianas de Jóvenes (YMCA), creada en Londres y cuyos delegados deberían reunirse cada año en otro país, de acuerdo a un turno preestablecido. Así, la primera de conferencia tuvo lugar en París en agosto de 1855, donde aportó una valios contribución para que la YMCA llegara a ser el poderoso movimiento mundial que es hoy. Fue, además, el principal autor de la carta de la YMCA.

En 1859, mientras intentaba reunirse con Napoleón III para exponerle los problemas de sus negocios en Argelia, contempló el campo de batalla de Solferino después del enfrentamiento de los ejércitos austriaco y francopiamontés que combatían en la guerra de unificación italiana; impresionado por aquel espectáculo de horror y por la ineficacia de los servicios sanitarios de la época, escribió Un recuerdo de Solferino, libro que publicaría en 1862.

Desde entonces se lanzó a una campaña de sensibilización de los gobiernos y la opinión pública acerca de los sufrimientos de los heridos de guerra, luchando por mitigar las consecuencias humanas de los enfrentamientos bélicos, ya que no era posible acabar con ellos.

Fruto de sus esfuerzos fueron la fundación de un servicio sanitario neutral para actuar en los campos de batalla -la Cruz Roja Internacional (1863)- y la reunión de la conferencia internacional que adoptó la Convención de Ginebra sobre heridos de guerra (1864) junto con representantes de 17 países. La dedicación a esta causa humanitaria le llevó a descuidar sus negocios, quedando totalmente arruinado en 1867; tras unos años de gloria pasajera, hubo de dimitir como presidente de la Cruz Roja y abandonar temporalmente Suiza perseguido por sus deudores.

Halló refugio en la Francia del Segundo Imperio, cuyo titular –Napoleón III– le prestó apoyo incluso después de ser derrocado y exiliarse en Inglaterra. En 1887 regresó a Suiza para ser tratado de múltiples enfermedades, viviendo recluido en un sanatorio hasta su muerte. Olvidado prácticamente por todos, en la última década del siglo varios amigos reivindicaron su figura, que vio reconocida públicamente su labor con la concesión del primer Premio Nobel de la Paz en 1901 junto con Frédéric Passy.

[De Wikipedia, la enciclopedia libre]

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