Hijos de Eva

10/7/2005

La foto del abuelo

Filed under: — Quintanar @ 10:36 pm

Date prisa, Elenita -sé que él te llama Elenita-, porque mañana o pasado ya no estará ahí. Ahora lo miras y te da pena, y a veces te cabrea, o te es indiferente, o qué sé yo. Cada cual es cada cual. Hay días en los que estás harta de ese viejo coñazo que se queda dormido y ronca durante el videoclip de Madonna, o se lo hace fuera de la taza porque le tiembla el pulso, o fuma a escondidas cigarrillos que roba del paquete que tienes en un cajón de tu cuarto. A lo mejor te preguntas por qué sigue en casa y no lo han llevado a una residencia, donde los ancianitos, dicen, están estupendamente. Y la verdad es que a veces se pone pesado, o no se entera, o se le va la olla como si estuviera en otro siglo y en otro mundo. Y a ti te perece un zombi. Sí. Eso es lo que parece tu abuelo.

No voy a decirte cómo sé todas esas cosas de ti, aunque a lo mejor te lo imaginas. Yo nunca me berreo, como dice mi colega Ángel Ejarque, alias -sé lo que me digo- El Potro del Mantelete, que por cierto acaba de ser abuelo por segunda vez. El caso es que lo sé; y estaba la otra noche comentándoselo en el bar de Lola a mi amigo Octavio Pernas Sueiras, el gallego irreductible, que a estas alturas -cómo pasa el tiempo- aprobó lo que le quedaba y ya es veterinario. Y Octavio apartó un momento los ojos del espléndido escote de la dueña del bar, le pegó otro viaje al gintonic de ginebra azul y me dijo pues cuéntaselo a esa hijaputa, oye. A tu manera. Y ya ves. Aquí me tienes, Elenita. Contándotelo.

Ese viejo estorbo que tienes sentado en el salón está ahí porque sobrevivió a una terrible epidemia de gripe que asoló España cuando él nacía. Creció oyendo los nombres de Joselito y de Belmonte, y lo sobrecogieron las palabras Annual y Monte Aruit. Después, con diecipocos años, formaba parte de la dotación del destructor Lepanto cuando el Gobierno de la República mandó a ese barco a combatir a las tropas rebeldes que cruzaban el Estrecho. Vivió así los bombardeos de los Junkers de la legión Cóndor, estuvo en el hundimiento del crucero Baleares, y en la sublevación de Cartagena fue de los que aquella mañana lograron incorporarse a sus buques esquivando a las patrullas sublevadas del cuartel de Artillería. Luego, con la derrota, se refugió en Túnez, donde fue internado. De allí pasó a Francia justo a tiempo para darse de boca con la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de exiliados españoles no tenían otro camino que dejarse exterminar o pelear por su pellejo, él fue de los que pelearon. Apresado por los alemanes, enviado a un campo de exterminio en Austria, se fugó, regresó a Francia y -de perdidos al río- pudo enrolarse en el maquis. Mató alemanes y enterró a camaradas españoles muy lejos de la tierra en que habían nacido. Liberó ciudades que le eran ajenas con banderas que no eran la suya. Cruzó el Rhin bajo el fuego, y en las montañas del Tirol, en el Nido del Águila de Adolfo Hitler, se calzó una botella de vino blanco en memoria de todos los que se fueron quedando en el camino. Luego trabajó para ganarse el pan, y al cabo de veinte años de exilio regresó a España. Hubo mujeres que lo amaron, hombres que le confiaron la vida, amigos que apreciaron su amistad. Tuvo momentos de gloria y de fracaso, como todos. Humillaciones y victorias. Se equivocó y acertó miles de veces. Tuvo hijos y nietos. Fue como somos todos: ni completamente bueno, ni completamente malo. Ahora, cuando ve a una pareja que se besa en la puerta de un bar, o un hombre joven que camina dispuesto a comerse el mundo, piensa: yo también fui así. Y a veces, cuando te escucha, o te observa, él sabe y tú no, y daría lo que fuera por poder enseñártelas y que te sirvieran de algo, y evitarte aunque fuera una mínima parte del dolor, del error, de la soledad, de los muchos finales inevitables que tarde o temprano, en mayor o menor medida, a todos nos aguardan agazapados en el camino. A veces, cuando va clandestinamente, de puntillas, en busca del tabaco que los médicos y tus padres le niegan, se queda un rato registrándote los cajones. No por curiosidad entrometida, sino porque allí, tocando tus cosas, te comprende y te reconoce. Se reconoce a sí mismo. Y se recuerda. Hay una foto que te dio hace tiempo y que tú relegaste al fondo de un cajón, y que tal vez le gustaría encontrar en un marco, en algún lugar visible de ese cuarto: él en blanco y negro, con veinticinco años -era guapo tu abuelo entonces-, un fusil al hombro y uniforme militar, junto a un camión oruga norteamericano, en un bosque que estaba lleno de minas y en el que peleó durante tres días y cinco noches.

Ese viejo inútil que se queda dormido frente al televisor en el salón de tu casa. O a lo mejor no es exactamente él, sino otro cualquiera; y aunque su historia sea distinta, en realidad se trata de la misma historia, que también es y será la tuya. Quién sabe Elenita. Quién sabe.

[Arturo Pérez-Reverte, El Semanal, 4 de Noviembre de 2001]

Tenemos 11 comentarios para “La foto del abuelo”

  1. Gabriel Syme:

    En un país tan asustado de su propia Historia, ¿quién demonios va a prestar atención a las batallitas de un demente senil? En un país en el que rememorar cualquier fecha histórica, implica ofender a tal o cual pedazo del país, ¿quién querría escuchar tales historias?

  2. Quintanar:

    Excelente. Uno de los mejores artículos de Reverte que he leído. Digno de los miles de héroes anónimos que lucharon y murieron en Europa hace seis décadas.

  3. Rohleder:

    ¿”de los miles de héroes anónimos que lucharon y murieron en Europa hace seis décadas”?
    Me parece que no has captado el mensaje. No es una oda a los miles de “héroes” que dieron sus vidas por combatir al fascismo en la europa oscura del mal. Es una oda al “puto viejo” que nos ha dado la vida a cada uno de nosotros, al que todos deberíamos estar agradecidos. Ya fuera luchador del bien y de la luz, ya fuera cabrero, ya fuera relojero. Aunque no hubiera cogido un rifle en su vida para matar malos y enterrar buenos.

  4. Quintanar:

    Cuidado con decidir quién capta y quién no el mensaje del artículo. No entiendo por qué entrecomillas lo de héroes. Mi respuesta está, o lo pretendía, en consonancia con otros artículos de Reverte que ya he publicado en esta web. En concreto, con el de Párrocos, escobas y batallas:

    Conmemorar el aniversario de una batalla no es un acto belicista, ni de derechas, ni de izquierdas. Es un acto de afirmación histórica, de identidad y de memoria. Es homenajear a los abuelos, honrando la tierra que mojaron con la sangre que corre por nuestras venas. Es recordar el sufrimiento, el valor de quienes fueron capaces de levantarse y subir ladera arriba, entre la metralla, porque ese día, en aquel lugar, fueran cuales fuesen la bandera o las ideas que los empujaban, creyeron su deber hacerlo; así que apretaron los dientes y pelearon, en vez de quedarse en un agujero agazapados como ratas, leyendo a san Francisco mientras sus amigos y sus vecinos morían por ellos. Porque a veces, la vida, la Historia, las cosas, son muy perras, y te obligan a luchar y a morir, te guste o no te guste. Por pacífico que seas. Y todo hombre o mujer que cumple esa regla, en cualquier bando, merece recuerdo y respeto, igual que una bandera –aunque en tu fuero interno las desprecies todas– debe ser honrada, no a causa de los políticos de mierda que se aprovechan de ella, sino a causa de quienes murieron por defenderla. He dicho alguna vez en esta página que la Historia no es buena ni mala. Es objetiva. Sólo es Historia. Ocurrió y punto.

    Exacto, nos habla sobre el viejo que ahora languidece en una esquina de la casa sin que nadie le haga caso. Pero el efecto e impacto del artículo no hubiera sido el mismo si el abuelo protagonista hubiera estado toda su vida ordeñando vacas en Lérida, o trabajando como oficinista de lunes a viernes, de 8:00 a 14:00. Ha narrado, de paso, a la vez que nos habla del viejo, la historia de alguien que vio con sus propios ojos el mayor conflicto bélico que este planeta ha conocido, que sobrevivió a decenas de combates y que ahora, paradojicamente, se está cagando y meando encima en su sillón.

    Y tampoco comprendo esa ironía con tanto bando de la luz, tanto bueno y tanto malo. Como si el que haya empleado el término héroes limita lo que he dicho al bando de los Aliados. Como si, por ejemplo, no hubiera habido héroes en el 3er Ejército Panzer, que tuvo que vérselas con el Primer Frente Bielorruso en Seelow, durante La Batalla de Berlín.

  5. Rohleder:

    El mensaje del artículo está bien claro. Todos los artículos tenen un mensaje. Consecuentemente se puede captar, o no captar. Tomar como mensaje cierta parte o no tomar cierta parte. Pero tiene un mensaje principal, y no es el del soldado anónimo. Está bien claro que ha usado al soldado sacrificado para dar énfasis al mensaje principal. Claro que no habría sido el mismo impacto que si el hombre hubiera sido el barbero de la plaza. Y es por eso por lo que se comprende que el mensaje principal no es el del soldadito ahora viejo, sino el viejo en sí. Aún siendo el barbero o el profesor de primaria. Lo que el hombre dijera en otros artículos me es totalmente indiferente. Éste es otro.
    Entrecomillo Héroes por algo que creo no hace falta que explique. Sí, venga, seguro que lo sabes.
    Seguro que eres consciente de que a “ambos bandos” no se les mide con el mismo sistema métrico. Hoy día tengo que soportar ver cómo a unos se les trata de héroes y a otros como basura inhumana, pese a haber hecho lo mismo (Soportarlo a todas horas, en todos los canales, en todas las películas, en todas las revistas, en todas las noticias, en todos los…). Si no se reconoce que ambos son lo mismo, y si me dicen que unos eran “basura”, entrecomillaré “Héroes” cuando me refiera a cualquiera de ellos. Porque ambos bandos fueron lo mismo. Si A = B ý B = C, entonces A = C. Desgraciadamente hay algunos que tenemos “héroes” (Sí, aquí también entrecomillado, pa que veas) muertos del bando que los medios consideran “Bando del mal”. Y llega a tocar los cojones que te traten los muertos como gente que merecía estar muerta.

  6. Martin R.:

    Normal que a ambos bandos no se les etiquete por igual…Otra cosa es que se denigre a los alemanes de la II guerra mundial sin entrar más a fondo en el tema.O hacer leña del árbol caido. Sí, es muy fácil decir que unos fueron héroes y otros no…sin embargo, es muy difícil no tildar de héroes a aquellos que combatieron para que hoy en día podamos decir lo que nos da la gana en éste y otros foros…y no sólo por una patria.

  7. Rohleder:

    ¿Sí? ¿Los que te meten en la cárcel si llamas “puta” a la Reina Madre? ¿O los que si dices que eres comunista te dan una paliza? (Nótese a qué países de habla británica me refiero), ¿Los que tenían intenciones de matar de hambre a toda Berlín? (Ruski ruski) ¿Los que lucharon por la libertad bombardeando ciudades civiles? Sí, son “héroes”. ¿Normal que a ambos bandos no se les etiquete por igual? Sí, claaaro.
    Queda muy Yanki y muy $ionista esa frase: “Dieron su vida por tu libertad”. Pero dudo que Ingleses, Yankis y Soviéticos lucharan por eso. Mi moral me impide pensar que esos “héroes” lucharon por mí. Porque no lo hicieron.
    Por cierto, yo no puedo escribir lo que pienso en un foro sin que lo cierren. 😉

  8. Quillo:

    Ozú, chiquiyo, no ereh má fasha porque no tentrenah…!

  9. senserity:

    Me ha encantado lo e leido barias beces.
    Creo que es algo conmovedor.
    Lo que muchos hombres sufrieron en aquellos años de guerra para que en el dia mañana (osea hoy) podamos vivir mejor y lo mal que se les pago y que se les sigue pagando aun hoy en dia el que ellos dieran sus vidas para que otros las conserbasen.
    FELICIDADES!!
    SUS VIDAS DEPENDIA DE SU VALOR
    Y EL MUNDO DEPENDIA DE ELLOS

  10. vlc:

    En fin lógicamente para cada país será héroe “su bando”, pero si lo miráis desde un punto parcial por ejemplo en la 2 guerra los Alemanes de héroes tenían poco ya que lo que querían ya fuese ha buenas ho ha malas era conquistar algo que no les pertenecía, Hitler solo quería conquistar Europa y exterminar ha los judíos y crear su propia raza y no me negareis que eso de Héroes tienen poco, luchar por algo así, en cambio si! se les puede llamar héroes ha aquellos que mejor o peor con mas o menos cretinos en sus filas lucharon por evitarlo.
    Después en Vietnam es lo contrario fue una guerra injustificada en la cual algunos engañados y otros simplemente por que disfrutaban luchaban por algo que no existía y de esa guerra solo se beneficiaba los de arriba, aquellos que se llenaban los bolsillos con la venta de armas,,en fin desde un punto parcial siempre puedes sacar victimas, héroes y villanos.
    AUNQUE LA UNICA VERDAD ESQUE EN LAS GUERRAS NADIE GANA NADA AL MENOS LOS POBRES QUE DAN LA CARA Y LOS QUE SIN QUERER SE VEIAN ENVUELTA EN ELLA.

  11. secallen:

    Por vida de dios!, mejor que los abuelos hubiran sido esterilizados y así evitar haber tenido progenie como vosotros.

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