Hijos de Eva

16/7/2005

Nacidos en suelo británico

Filed under: — Quintanar @ 10:43 pm

os cuatro terroristas suicidas llegan a la estación de Luton, a las afueras de Londres, la mañana de los atentados. (REUTERS)

La sociedad británica afronta el golpe de saber que los cuatro autores de los peores atentados de la historia del país nacieron en suelo británico. Es probable que no hubieran podido llevar a cabo esta matanza sin adoctrinamiento ni ayuda material del exterior, pero el hecho sigue estando ahí. Ningún “sin embargo” podrá atenuar el impacto de la noticia.

Hay un factor de los atentados suicidas que los hace especialmente inquietantes para una democracia. Está, obviamente, la dificultad que suponen para las fuerzas de seguridad. Las medidas preventivas habituales (por ejemplo, en cuanto a la vigilancia de objetos sospechosos) pierden su efectividad.

Como se ha visto en Israel, las precauciones sólo sirven para reducir el número de víctimas, lo que no es poco, pero no pueden acabar por completo con ellos. Alguien puede registrar a todas las personas que entran en un centro comercial. Su presencia sirve para impedir que el asesino entre dentro. Lo que no puede evitar en la mayoría de los casos es que la explosión se produzca en la fila de entrada.

Lo verdaderamente inquietante de los atentados suicidas es que nos convierten a todos en sospechosos. Cualquier persona que sube a un autobús con más ropa de la necesaria en esa época del año se convierte en una amenaza en potencia. Si ese sospechoso comparte los rasgos físicos o indumentaria de un miembro de la comunidad de la que surgen los terroristas, la alarma aumenta.

De ahí la preocupación que muestra el comentario de Jonathan Freedland en The Guardian:

That these men wanted to kill and die is bad enough. That they were, it seems, born and raised in this country is even worse. If they had been a foreign cell, like that responsible for the Madrid bombing, we could have comforted ourselves that this was an external phenomenon, an alien intrusion. The remedies would have been obvious: tighter border controls, more international cooperation.

But there can be no such comfort if these killers were British citizens. We could shut out every last asylum seeker, expel every illegal immigrant, and it would make us no safer. This attack came from within.

Si Londres resulta ser una especie de aberración (como lo fue el 11S o Madrid), Freedland cree que los británicos podrán convivir con esa amenaza, a pesar de que pueda repetirse en el futuro. Si no es así, la flema y sobriedad británicas, tan admiradas fuera del Reino Unido, podrían pasar a ser un recuerdo del pasado.

La Policía está investigando el asesinato de un joven de origen asiático en Nottingham y, de momento, lo considera un crimen racista. Hay seis detenidos. A la espera de conocer más datos, aún no se atreve a identificarlo como una venganza por los atentados del 7 de julio.

Seis mezquitas británicas, dos de ellas en Londres, han sido atacadas desde el día de la matanza. Los líderes de la comunidad musulmana han pedido a sus fieles que colaboren con las fuerzas de seguridad. No será suficiente. Necesitan, y están a punto de hacerlo, convocar algún tipo de movilización pública para enviar un mensaje claro al resto de la sociedad. Puede que los británicos no necesiten salir a la calle como los españoles para mostrar su repulsa ante la matanza, pero la población musulmana quizá no pueda permitirse ese lujo.

No me voy a extender en la idea de que culpar a todos los musulmanes que viven en Londres o Madrid de los atentados del 7J y del 11M es jugar con las cartas que reparte Osama bin Laden. Por no hablar del racismo encubierto o transparente que está detrás de los comentarios que sostienen que el Islam es una religión manchada por el odio y la violencia.

Es más práctico echar un vistazo a los números. En el Reino Unido, viven unos dos millones de musulmanes. Resulta más inteligente buscar aliados entre ellos, que los hay, para hacer frente a la amenaza. Convertirlos a todos en enemigos de nuestra sociedad es un paso que sólo un idiota daría.

[Extraído de Guerra Eterna]

Tenemos 2 comentarios para “Nacidos en suelo británico”

  1. Rohleder:

    ¿Queréis ver cómo se sentencia cualquier opinión haciendo demagogia de lo “políticamente correcto”?
    “(…) es un paso que sólo un idiota daría.” Así se hace. Se ha dicho. Sólo le ha faltado el “Pero… ¡como Hitler!” que ya hemos leído hace unas semanas.
    Aquí se hablan de conceptos diluidos, abstractos y lo más importante, incompletos. ¿Incompletos? Sí. La opinión de la ya mentada “Política Correcta” nos impide (en todos los medios) hacernos la pregunta clave. “¿Quienes han sido?”.
    Y adivinad quienes han sido.
    ¿Quiénes son los que hacen éstos atentados y cómo están en el lugar donde pretenden atentar?
    Me niego a creer que tenemos (Sí, teneMOS. Aquí hay gente que se ha olvidado ya de que A) En Madrid pasó lo mismo que en Londres, solo que a gran escala, y B) Que en Granada tenemos a lo mejor de lo mejor de la cúpula de Al-Qaeda, y nos la pueden meter doblada cuando quieran) que “convivir con esa amenaza”. ¿Convivir con la amenaza de que alguien de otro país venga a tu casa y te haga saltar por los aires? Es como resignarse a que el vecino de enfrente entre a tu casa a pegarte una paliza y a quemarte el pisito sin oponer resistencia.
    ¿A qué clase de sociedad-basura nos hemos aventurado? ¿Qué clase de sociedad es ésta, en la que nos atacan y no nos defendemos? ¿Qué sociedad es ésta en la que no sólo no nos defendemos, sino que otorgamos privilegios a la misma gente, la misma sangre, que nos están matando (Sí, paguémosles los estudios, quitemos nuestras tradiciones y monumentos que les “ofendan”, pongámosles unas Mezquitas del cagarse en Mahoma, démosles viviendas, seguridad social gratuita, etc, etc)?
    Sí, está muy bien que nos pongan bombas “personas” que deberían estar dándonos las gracias por permitirles vivir en nuestro país, a años luz de cualquiera de sus respectivos países (económica, cultural, social, tecnológica y sanitariamente hablando).
    Pues no. Resulta que no. Resulta que en vez de eso nos odian. “Perros cristianos, alá es grande”, que rezan ciertas pintadas de cerca de mi casa, en el Albaycín (Y lo de Cristianos va dirigido a “Blancos” “Españoles”, “Europeos” y demás mundillo ajeno de su sociedad primitiva, que representamos todos. No seamos memos y creamos que la cosa no va con nosotros porque no creamos en el farsante que crucificaron tiempo ha). Y no es mi problema que me odien. Que me odien si quieren, están en su derecho. Siempre y cuando lo hagan en sus respectivas putas casas. Paradójicamente no están en su tierra, por lo que se exige un mínimo respeto. El mismo respeto que ellos exigirían. (Je… esto se ha dicho muchísimas veces, repetido hasta la náusea, pero es muy ilustrativo: ¿Qué pasaría si yo fuera a Afganistán, Túnez, Marruecos, Palestina, o Malahassalakajistán, y exigiera que eliminaran medias lunas de las mezquitas, que las mujeres dejaran de llevar velo, que haya ¡libertad religiosa! (oh, uh, oh), que quiten de las mezquitas los grabados en los que nobles musulmanes de la Yihad ejecutaron por la gloria de Alláh a unos prisioneros cruzados del mal, amén de muchas otras cosas de las que están haciendo ellos aquí? La respuesta creo que es muy sencilla. Tiro en la nuca, o algo por el estilo. Mucho menos pagarnos los estudios, darnos casas etc.)
    ¿Qué es lo que nos tienen que aportar, hablemos bien clarito, los árabes (Y con árabes digo de RAZA árabe. Toma ya. Ahora que el Politroque Correcto venga y me llame malvado.)? Yo, realmente, no les necesito. Ni yo, ni nadie. No son los creadores y tesoreros de una secreta poción mágica, a los cuales tenemos que recurrir para que nos aporten su impagable favor. Están aquí porque somos tontos, y queremos ayudarles. Y nos hacen esto. Y ahora… ¿Tenemos que “ convivir con esa amenaza ”? ¿Por querer ayudarles? No, perdona. Si te ayudo, me das las gracias, no me matas. Si a la gente fuera capaz de pensar por sí misma y dejar a un lado los valores del marketing dictado lejos de aquí, por las empresas de la globalización (I’m lovin’ it!), se podría llegar a combatir el terrorismo Árabe. (¡Oh! ¡Lo has vuelto a decir…! ¡como Hitler!)

  2. Rohleder:

    Y me quedo con las ganas de continuarla y decir mucho más, pero estoy cansado.

Powered by WordPress