Hijos de Eva

30/8/2005

Santiago Ramón y Cajal

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Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal (Petilla de Aragón, Navarra, 1 de mayo de 1852Madrid, 17 de octubre de 1934). Histólogo español, premio Nobel de Medicina en 1906.

Hijo de Justo Ramón Casasús y Antonia Cajal, vio la luz por primera vez en tierras administrativamente navarras, que figuran en la biografía de una infancia itinerante por las poblaciones aragonesas de Larrés (1854), Luna (1855), Valpalmas (1856) y Ayerbe (1860). De carácter travieso y tremendamente activo, Santiago mostró, desde pequeño, aptitud por las artes plásticas. Su inteligencia, sin embargo, no tuvo demasiado reflejo en su vida como estudiante. Comienza el Bachillerato en los Escolapios de Jaca en unos años de agitación social, marcados por el destierro de la monarquía y la Primera República, proclamada justo cuando finalizaba los estudios de Bachillerato en Huesca.

Cursó la carrera de Medicina en Zaragoza, donde toda su familia se trasladó en 1870. Cajal pareció centrarse un poco en la facultad. Tras sentar plaza en la sanidad militar, en 1874 es destinado a Cuba. Sin embargo, pronto se contagió de paludismo y después de disentería. Fue trasladado de un lugar a otro hasta regresar a España en junio del 1875 como “inutilizado en campaña”, debido a sus enfermedades.

El año 1875 marcó también el inicio del doctorado de Cajal y, del mismo modo, de su vocación científica. Él mismo se costeó su primer microscopio antes de ganar, en 1876, una plaza de practicante en el Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza. Poco más de un año después, tendría lugar su investidura como doctor en Madrid. Allí comenzó para Cajal una época de altibajos, un 1878 terrible, marcado por la enfermendad (tuberculosis), y un 1879 exitoso, con la obtención de la plaza de Director de Museos Anatómicos de Zaragoza y su boda con Silveria Fañanás García, el 19 de julio, con la que tendría siete hijos.

Trasladado a Valencia en 1883, esta ciudad vivió la primera etapa investigadora del Nobel. Pero la familia volvería a hacer pronto las maletas, con destino a Barcelona. Era 1888, definido por Cajal como “mi año cumbre”, en el que describiría la teoría neuronal, el más famoso de sus descubrimientos.

Pero el traslado a la esfera internacional de su eminente figura no llegaría hasta tres años después de que la familia Cajal cambiara de nuevo de residencia para que el Nobel ocupara la cátedra de Histología e Histoquímica Normal y Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid, en 1892.

Ese impacto mundial tuvo fecha: 1895. Fue en el congreso de la Sociedad Alemana de Anatomía en Berlín y al que Cajal había acudido con su microscopio y sus preparaciones, pagándose él mismo el viaje.

Tras su regreso, le siguieron otros tantos triunfos e invitaciones, desde la Medalla Helmhotzel (1905), al Premio Nacional de Moscú (1900), pasando por los nombramientos de doctor honoris causa de las universidades de Clark, Boston y Cambridge en 1899, el mismo año en el que publicó el tercer fascículo de su Textura del sistema nervioso del hombre y los vertebrados, que se completaría en 1900 y 1901. A partir de esta fecha, el Gobierno español crearía también para él el Laboratorio de Investigaciones Biológicas, que dio origen a la escuela española de Neurohistología, uno de los centros científicos más importantes del país.

Su trabajo y su aportación a la neurociencia se verían reconocidos, finalmente, en 1906, con la concesión del Premio Nobel, galardón que compartió con el italiano Camillo Golgi, cuyo método de tinción aplicó Cajal durante años. Tras el premio, Cajal aún publicó muchas obras literarias y biográficas y sus Estudios sobre la degeneración regeneración del sistema nervioso. Mientras, se consagró a sus alumnos. Ellos fueron quienes les acompañaron, por expreso deseo del Nobel, en su último adiós, ocurrido el 17 de octubre de 1934, poco después de publicar su conocida obra El mundo visto a los 80 años y dos años, después de que su esposa Silveria le dejara para siempre.

[De Wikipedia, la enciclopedia libre]

Tenemos un comentario para “Santiago Ramón y Cajal”

  1. Saf:

    (Una pequeña irreverencia)

    Cuando se finalizaron las obras del macrohospital de Madrid, competencia o complemento de la Paz, al que llamaron “Ramón y Cajal” pero motearon “el Piramidón”….. se reunieron todos los componentes del equipo de neurocirujía, más el director del nuevo y flamante hospital y otros tantos cargos directivos y políticos del area de sanidad… se reunieron, ya te digo, alrededor de la inmensa cabeza de piedra del gran hombre, para cumplir con una de sus últimas voluntades: que sus cenizas fueran echadas al pié del hospital………………… y bien: Según estaba, el director del hospital destapando la hurnita para volcar las cenizas, se levanta un golpe violento de aire y la lluvia gris de los restos del que fue gran científico se les pone, como máscara nutritiva a todos los que estaban congregados………. que se fueron sacudiendo al son de “¡pero qué asco!”

    -Supongo que esta anécdota permanecerá en la crónica no-oficial de las memorias del que fue uno de los mayores investigadores de la ciencia médica que ha dado España.-

    Saf ;-))

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