Hijos de Eva

21/8/2005

Se van a enterar

Filed under: — Quintanar @ 6:17 pm

Ay qué risa, tía Felisa. Resulta, según los expertos que saben de estas cosas, que a medida que avance el siglo, y hacia el 2050, España se irá convirtiendo en un país con ocho millones y pico de habitantes menos y la población más pureta del mundo: pocos yogurcitos y la tira de vejestorios decrépitos. Para que se hagan una idea: si esto tenía en 1951, cuando yo nací, el triple de habitantes que Marruecos, dentro de otro medio siglo los vecinos de abajo tendrán el 60% más de tropa. Y también un porcentaje similar añadido de ganas de comer caliente. En cuanto al panorama que para esas fechas tendremos aquí arriba, no saben lo que me alegro de no estar para verlo, entre otras cosas porque la sola idea de durar tanto me da una pereza enorme. Además, prefiero hacer mutis a tiempo, ahorrándome las incómodas vivencias que experimentarán los españoles cuando aquí no trabaje ni produzca ni Cristo bendito, y no haya quien pague ni las pensiones, y la sanidad pública se haya convertido en una perfecta casa de lenocinio, y los concursos y programas musicales de la tele estén llenos de abuelos bailando los pajaritos, y los asilos no den abasto, y nueve de cada diez ciudadanos vayan por ahí con la próstata hecha una mierda y la sonda puesta, sin otros temas de conversación en la cola del autobús que el reuma y la artrosis y el Parkinson y el hijoputa de mi hijo, oyes, que hay que ver cómo pasa de mí, el canalla.

Lo malo, como siempre, es que los responsables de todo eso tampoco estarán aquí para que alguien les parta la cara. A unos, a los ciudadanos de a pie, por permitir con nuestro silencio cómplice y nuestros votos mal aprovechados que la improvisación, la imprevisión y la poca vergüenza de gobiernos, patronales y sindicatos desparramen impunemente los polvos que traerán tales lodos. A otros, a los mentados, por ser incapaces de adelantar medidas inteligentes, políticas sociales activas que reduzcan el vía crucis en que se ha convertido la vida profesional-familiar, y den a la gente cuartelillo para el futuro. Porque calculen cuántos hijos van a atreverse a tener quienes viven en la precariedad de contratos basura, rehenes en manos de empresarios cuya impunidad avala el Estado, con bancos sin escrúpulos que chupan hasta la ultima gota de sangre, con absurdas universidades que vomitan miles de parados sin trabajo estable ni perspectiva de tenerlo, en este país de insolidarios, chapuceros y mangantes donde para recoger tomates hay que contratar a abogados ecuatorianos, para encontrar un fontanero hay que llamar a un ingeniero polaco, y donde todos nos quejamos del desempleo, pero sale una convocatoria de puestos de trabajo para subir ladrillos a un obra y no se presenta nadie, porque las palabras europeo y albañil resulta que ahora son incompatibles, cosa de negros, y de moros; y lo que todos queremos, no te fastidia, es trabajar tres días a la semana, a ser posible tocándonos los huevos como representantes sindicales, y que nos paguen una pasta.

Así que en realidad no me da mucha pena que todo se vaya al carajo, porque nos lo hemos ganado a pulso. Y si nuestros hijos se ciscan en la padre que nos parió cuando se den cuenta del panorama que les dejamos como herencia, que se fastidien o que se espabilen. Y una forma de espabilarse será abrir las puertas de una vez, con criterio pero sin reservas y sin tanto la puntita nada más, a esa inmigración que para entonces ya no sólo será útil, sino imprescindible. A nuestros nietos no les quedará otra que acoger a todos esos africanos, magrebíes, hispanoamericanos y ucranianos que vendrán en oleadas cada vez mayores a buscarse la vida, dándole marcha de una repajolera vez a este apolillado, reaccionario y miserable lugar. Y se mezclarán con nuestros nietos y nietas, y habrá, como en otros países, policías negros y ejecutivos sudacas y militares moros, y perderemos unas cosas y ganaremos otras, porque así es la vida y la historia de los pueblos. Y España, que pese a lo que sostienen cuatro fanáticos y cuatro tontos del culo fue siempre tierra común y de mestizaje, lo seguirá siendo con mayor intensidad aún. Y tendremos unos nietos cruzados de mandinga y de tuareg que estarán como quesos, y unas biznietas mulatas con ojos eslavos y cuerpazo colombiano que van a hacer que cada vez que un turista inglés vuelva a Manchester le pegue una paliza a su Jennifer, como revancha. Y todos estos Heribertos, Egíbares, Ferrusolas y demás paletos imbéciles que andan obsesionados por la pureza racial de su parroquia y las costumbres ancestrales del pueblo de Astérix y de la fiesta patronal de Villacenutrios del Canto, se van a joder pero bien jodidos, cuando sea un moro maketo de Tánger el que les cambie los dodotis en el asilo, o cuando a su Ainhona le altere el RH su novio peruano al preñarla, o su Jaume Lluis tenga una nieta que se llama Montserrat Mustafá Ndongo. Vayan y háganles una inmersión lingüística a ésos. A ver si se dejan.

[Arturo Pérez-Reverte, El Semanal, 18 de Marzo de 2001]

Tenemos 3 comentarios para “Se van a enterar”

  1. Rohleder:

    El señor Reverte, como va siendo tradición, hace una magnífica demostración de que chochea…

  2. poquetacosa:

    El problema es que antes de que se concrete el panorama mestizo (es lo que hay, mirad a vuestro alrededor) que pinta Pérez-Reverte, me da a mí que vendrán tiempos muy jodidos.

    Vamos que, los que ahora se escandalizan llenándose la boca con palabras como “racismo” y “xenofobia” se van a tener que inventar otras nuevas porque esas se van a quedar cortas.

    Y si no al tiempo.

    Ójala me equivoque.

  3. Nachop:

    El Arturete ya nombra los tiempos jodidos, y encima dice que se alegra de no estar aqui para verlos.

    El principal fallo de sus articulos, que por otro lado me encantan es que se queja mucho pero nunca aporta soluciones.

Powered by WordPress